La exposición frecuente a la lluvia, los charcos y el lodo puede comprometer significativamente la salud dermatológica de nuestros compañeros animales. La humedad prolongada altera la barrera cutánea natural, favoreciendo la proliferación de hongos, bacterias y parásitos. A continuación, compartimos las principales recomendaciones para mantener en óptimas condiciones la piel, el pelaje y las patas de los animales domésticos.

Piel y pelaje
Tras cada exposición a la lluvia o al barro, es fundamental secar al animal de forma completa, prestando especial atención a los pliegues cutáneos, las axilas, la zona inguinal y la base de la cola. El uso de una toalla absorbente o un secador a temperatura baja es ideal. La humedad residual en estas zonas favorece el desarrollo de dermatitis húmeda (conocida como “hot spots”) y micosis superficiales.

Se recomienda bañar al animal con un champú de pH adecuado para su especie cuando haya contacto con lodo o sustancias contaminantes, evitando los productos de higiene humana. No obstante, los baños excesivos pueden eliminar los aceites naturales de la piel, debilitando su función protectora.

Revisa periódicamente la piel en busca de enrojecimiento, descamación, costras, alopecia o mal olor, señales que pueden indicar infección bacteriana o fúngica que requiere atención veterinaria.

Patas y almohadillas
Las almohadillas plantares son especialmente vulnerables. El contacto continuo con suelos mojados, charcos y barro puede provocar maceración, reblandecimiento, fisuras y pododermatitis.

Se aconseja:
Lavar y secar minuciosamente las patas al regresar del exterior.
Aplicar ocasionalmente cremas o ceras hidratantes específicas para almohadillas, que refuerzan su resistencia.
Revisar el espacio interdigital, zona propensa a acumular humedad y desarrollar infecciones por levaduras (Malassezia spp.) o bacterias.
En caso de fisuras profundas o cojera, consultar al veterinario.

Oídos
Los animales con orejas caídas o canales auditivos estrechos tienen mayor riesgo de otitis externa tras mojarse. Seca con cuidado la parte externa del oído y consulta a tu veterinario sobre el uso de soluciones de limpieza auricular preventivas, especialmente en perros nadadores o de paseos frecuentes bajo la lluvia.

Prevención antiparasitaria
La humedad ambiental favorece la supervivencia de pulgas, ácaros y algunos tipos de gusanos. Mantén al día el programa de desparasitación interna y externa recomendado por su veterinario, especialmente durante las épocas de lluvias.

Espacios interiores
Dentro del hogar, evita que la mascota permanezca sobre superficies frías y húmedas. Proporciona una cama seca y elevada del suelo, y ventila adecuadamente los espacios donde descansa el animal para reducir la humedad ambiental.

El cuidado preventivo y la observación regular son las mejores herramientas para detectar a tiempo cualquier problema dermatológico. Ante cualquier signo de irritación, infección o malestar, no dudes en consultar a tu médico veterinario de confianza.

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