Si tienes un perro, seguramente ya conoces las vacunas básicas, los paseos diarios y las visitas al veterinario. Pero hay una enfermedad que muchas veces pasa desapercibida hasta que ya es grave: la leptospirosis. Aquí te contamos de forma sencilla qué es, cómo se contagia, qué señales debes vigilar y cómo proteger a tu compañero peludo.

¿Qué es la leptospirosis?
Es una infección causada por una bacteria llamada Leptospira, que vive en el agua estancada, el lodo y la tierra húmeda, especialmente en zonas donde hay ratas u otros roedores. Lo curioso —y preocupante— es que también puede contagiarse a las personas, así que cuidar a tu perro también te protege a ti.

¿Cómo se contagian los perros?
El contagio ocurre principalmente por:

  • Beber agua contaminada (charcos, arroyos, estanques).
  • Contacto con orina de animales infectados, sobre todo roedores.
  • Heridas en la piel que entran en contacto con tierra o agua contaminada.
  • Convivencia con otros animales enfermos, ya sea en la calle o en criaderos.

Los perros que viven en zonas rurales, que nadan en aguas naturales o que están muy expuestos a roedores tienen más riesgo.

Síntomas a los que debes prestar atención
La leptospirosis puede ser difícil de detectar porque sus síntomas se parecen a los de otras enfermedades. Algunos signos comunes son:

  • Fiebre y decaimiento general
  • Falta de apetito
  • Vómito y diarrea
  • Sed excesiva y aumento en la necesidad de orinar
  • Color amarillento en las encías o los ojos (ictericia)
  • Dolor muscular o rigidez al caminar

Si notas uno o varios de estos síntomas, sobre todo de forma repentina, lo mejor es acudir al veterinario cuanto antes. La leptospirosis puede afectar seriamente el hígado y los riñones si no se trata a tiempo.

¿Cómo se previene?
La buena noticia es que existen formas efectivas de reducir el riesgo:

  1. Vacunación: hay vacunas específicas contra la leptospirosis. Pregunta a tu veterinario si es recomendable para tu perro según su estilo de vida.
  2. Evita el agua estancada: no dejes que tu perro beba de charcos, canales o cuerpos de agua sospechosos.
  3. Controla los roedores en casa y en el jardín.
  4. Revisa heridas y raspones, manteniéndolos limpios y cubiertos si es necesario.
  5. Higiene después de paseos: lava las patas de tu perro si estuvo en zonas húmedas o con lodo.

En resumen
La leptospirosis es una enfermedad seria pero prevenible. Estar atento a los síntomas, mantener al día las vacunas y evitar el contacto con agua o tierra contaminada son los mejores pasos para mantener a tu perro sano y feliz. Ante cualquier duda, tu veterinario de confianza siempre será tu mejor aliado.

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