Como propietarios de perros y gatos, es fundamental educarnos sobre estas estructuras anatómicas que, aunque pequeñas, juegan un papel crucial en el bienestar de nuestras mascotas.

¿Qué son y para qué sirven?
Los sacos anales (o glándulas anales) son dos pequeñas bolsas situadas bajo la piel a ambos lados del ano, aproximadamente en las posiciones de las 4 y las 8 (si imaginamos un reloj). Su función principal es glandular: producen un líquido de olor intenso y aceitoso que actúa como una “tarjeta de identidad” química.
Este líquido se libera de forma natural durante la defecación, ayudando al marcaje territorial y a la comunicación social entre animales. En condiciones normales, el paso de heces firmes ejerce la presión necesaria para vaciarlos automáticamente.

¿Cuándo hay que prestarles atención?
Los problemas surgen cuando los sacos no se vacían correctamente, lo que provoca que el líquido se espese y se acumule (impactación). Esto puede derivar en:
Saculitis: Inflamación de las glándulas.
Abscesos: Infecciones bacterianas que generan pus y gran dolor.
Rupturas: Cuando el absceso drena hacia el exterior a través de la piel.
Los factores de riesgo incluyen la obesidad, la predisposición en razas pequeñas (como Chihuahuas o Caniches), episodios de diarrea (heces blandas que no presionan la glándula) o una dieta pobre en fibra.

Señales de alerta
Es vital observar el comportamiento de la mascota. Los síntomas de molestia incluyen:
“El signo del trineo”: El animal arrastra el ano por el suelo para aliviar el picor o la presión.
Lamido excesivo: Morderse o lamerse insistentemente la zona perianal o la base de la cola.
Mal olor: Un aroma metálico o a “pescado podrido” muy persistente.
Dificultad al defecar: Quejidos o esfuerzo inusual.
Inflamación visible: Enrojecimiento o bultos cerca del ano.

Atención y cuidados preventivos
La medicina veterinaria moderna sigue la premisa de “si no está roto, no lo arregles”. No se recomienda el vaciado manual preventivo si la mascota no presenta síntomas, ya que la manipulación innecesaria puede causar inflamación crónica.

Recomendaciones para el hogar:
Dieta rica en fibra: Un alimento de alta calidad asegura heces firmes que facilitan el vaciado natural.
Control de peso: La acumulación de grasa en la zona perianal dificulta la expulsión del líquido.
Hidratación: El agua es esencial para un tránsito intestinal saludable.

Si notas síntomas de molestia, es imperativo acudir a un profesional. El veterinario podrá realizar una expresión manual terapéutica con la técnica adecuada para evitar lesiones internas. En casos de infección, se recetarán antibióticos y antiinflamatorios. En situaciones crónicas o severas donde el tratamiento médico falla, se puede considerar la saculectomía (extracción quirúrgica de las glándulas).

Es recomendable nunca intentar vaciar los sacos anales de nuestras mascotas en casa sin formación profesional previa. Una técnica incorrecta puede provocar la ruptura del saco o agravar una infección existente.

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